Apego desorganizado: desear la cercanía y temerla a la vez
El apego evitativo-temeroso (muy relacionado con lo que los investigadores llaman apego desorganizado) combina las dos preocupaciones: un fuerte miedo al abandono y una fuerte incomodidad con la cercanía. El resultado es un tira y afloja que puede resultar agotador, para ti y para las personas que quieres. También tiene sentido cuando ves de dónde viene. En el test de Apegarte, este perfil se llama «El Tira y Afloja».
Señales de apego desorganizado
- Anhelas la cercanía y, cuando la tienes, sientes que te falta el aire o te entra el pánico.
- Pasas de buscar a tu pareja a apartarla, a veces en el mismo día.
- Cuando las cosas van bien, sientes inquietud y esperas a que se tuerzan.
- Pones a prueba a tus parejas, pero la confirmación nunca termina de calar.
- Las emociones fuertes llegan rápido y cuesta calmarlas.
- Temes perderte en una relación, y también temes la soledad.
- A veces terminas una relación de golpe y luego te arrepientes.
De dónde viene
Este estilo se asocia a un cuidado temprano que era a la vez fuente de consuelo y fuente de miedo: una figura de cuidado que asustaba, era impredecible o estaba desbordada, o un hogar marcado por el conflicto, la pérdida o el trauma. Quien crece en esa posición se enfrenta a una elección imposible, porque la persona a la que necesita acudir es también la persona de la que necesita huir. El sistema nervioso aprende a hacer las dos cosas.
No todas las personas con este estilo tuvieron una infancia traumática. Las experiencias posteriores, incluidas las relaciones dolorosas o inestables, también pueden moldearlo.
El tira y afloja
La cercanía despierta el miedo a que te hagan daño, así que te alejas. La distancia despierta el miedo a que te dejen, así que vuelves a buscar. Tu pareja puede desconcertarse con las señales mixtas, y puede que tú también. Con el tiempo, estos vaivenes parecen confirmar la creencia de fondo de que las relaciones no son seguras, y por eso este patrón tiende a intensificarse si no hay apoyo.
Qué ayuda
- Anota los vaivenes. Dos veces al día, puntúa del 1 al 10 tus ganas de cercanía y tus ganas de espacio. En pocos días aparecen los patrones y lo que los desencadena.
- Busca el punto medio. En lugar de obligarte a estar cerca o lejos, busca un contacto moderado que puedas sostener: un paseo en compañía, una llamada corta, estar en la misma habitación haciendo cosas distintas.
- Frena las grandes decisiones. Cuando sientas el impulso de terminar la relación o de entregarte por completo, espera 24 horas. Los estados intensos pasan; las decisiones tomadas dentro de ellos a menudo no encajan con tu versión más tranquila.
- Calma primero el cuerpo. La respiración lenta, anclarte a través de los sentidos y el movimiento físico ayudan al sistema nervioso a salir del estado de alerta, y eso facilita todos los demás pasos.
- Explícale el patrón a tu pareja. «A veces me alejo cuando me siento cerca. No es por ti, y voy a volver» convierte una señal confusa en algo que se puede manejar en pareja.
Como este estilo suele estar ligado a experiencias traumáticas tempranas, vale la pena, sobre todo, trabajar con un profesional con formación en trauma.
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Hacer el test gratisPreguntas frecuentes
¿El apego evitativo-temeroso es lo mismo que el desorganizado?
Están muy relacionados. Apego desorganizado es el término que usan los investigadores para la infancia. En adultos, el patrón que combina ansiedad alta y evitación alta se suele llamar evitativo-temeroso, aunque en español también se habla mucho de apego desorganizado en adultos.
¿El apego desorganizado es un trastorno?
No. Es una adaptación a un entorno en el que tanto la cercanía como la distancia se sentían arriesgadas. No es un diagnóstico, aunque puede solaparse con los efectos del trauma.
¿Se puede sanar el apego desorganizado?
Sí. Requiere paciencia, porque hay que atender tanto la parte ansiosa como la evitativa, pero las personas avanzan hacia la seguridad, a menudo con terapia y una relación estable.